lunes, 12 de febrero de 2007

Compras de supervivencia, o cómo reventar un presupuesto en una tarde

Como ya habréis leído los habituales, mi torpeza, la edad de la prenda, el uso,... por lo que sea, me he quedado sin el abrigo calentito justo antes de que "volviera lo bueno" (véase entradas anteriores), así que antes de convertirme en una estalagmita de hielo gigante a la puerta de mi casa, recluté dos asesoras de imagen y compré dos abrigos: uno necesario, que es este:


y otro de impulso, o dicho de otra manera, ¡cómo no hacerlo cuando te lo recomiendan ambas asesoras! y es este otro:


He de decir, que a pesar de que evidentemente mi presupuesto de febrero se ha ido al garete en el mismo momento en que saqué la visa de la cartera para pagar el primero, no era cuestión de ahorrar en esto -las curas de pulmonías también van muy caras-, y además, al final no me ha salido tan caro como puede preverse en este país de ricos. Por cierto, sigo con el objetivo de no gastar más de la dotación este mes, aunque no va a ser fácil, ya que vence también el pago de las clases de francés.

La búsqueda de piso no avanza demasiado tampoco, y aunque no lo parezca, no hay mucho tiempo ya hasta final de marzo teniendo en cuenta que dos fines de semana no estoy en Copenhague y dos días por semana salgo "a altas horas de la madrugada" de clase de francés, a efectos daneses.

Bueno, ¿qué os parece?

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martes, 6 de febrero de 2007

Otra vez, empieza lo bueno

Os vuelvo a adjuntar la previsión meteorológica del DMI (Instituto de Meteorología danés) para ilustrar lo que van a ser los próximos días por estos lares:



Esto quiere decir que, como decía en el título, otra vez empieza lo bueno... y esta vez parece que viene para quedarse.

Como soy lo oportuno que soy, la semana pasada rompí el abrigo bueno, el gordo. ¿Cómo?. Ni yo me lo explico. Hay que considerar que ya tenía unos años, y estaba bastante usado, pero lo cierto es que "funcionaba" bastante bien. Se habían empezado a descoser los forros interiores, pero lo que le dió la puntilla fue la cremallera, que ya no funciona. Consecuencia: de compras por la segunda ciudad más cara de Europa.

Aquí he de hacer un inciso para agradecer a mis dos asesoras de imagen: María y Ángela, que se han portado fenomenal acompañándome a buscar, y por qué no decirlo, a encontrar algo bueno, bonito y barato. Al final creo que lo hemos bordado, y en breve colgaremos alguna foto para mostrarlo.

Al final, he de contar que tengo no uno, sino dos abrigos nuevos, y por lo que he preguntado parece que no tan mal de precio. Eso si, el presupuesto de febrero va a dar risa... aunque no peligran los viajes planeados.

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