martes, 2 de enero de 2007

Viaje a Berlín II.
El turismo y la fiesta.

El autobús me dejó en Messe (Zentrale Omnibus Bahnhof) un poco pasadas las 6.15h de la mañana (me permito recordar que SIN DORMIR). Era pronto para despertar a Charlie, que evidentemente habría salido la noche anterior, cuando llegó con el resto de los becarios alemanes, aunque probablemente lo habría hecho con antiguos amigos de cuando estuvo de Erasmus... pero este es mi blog, así que Carlos, si quieres contar más, te montas uno.

Por dónde iba... Bueno, da igual. Gracias a Alex (que próximamente recibirá visita mía en Bruselas) tuve un itinerario turístico por Berlín que ríanse ustedes de la Lonely Planet. Además, estaba confirmada por Isa y Jaime, con aportaciones valiosas en ambos casos (como por ejemplo la de Jaime, que sugirió que no se me ocurriera darme la paliza de itinerario andando). Los principales lugares visitados fueron: Alexanderplatz, la Puerta de Brandeburgo, el Bundestag, Checkpoint Charlie, la avenida del 17 de junio y Unter den Linden, Friedrichstraße, la galería Gendarmemarkt, la Babel Platz, con su iglesia, sus dos edificios de la Humboldt Univeristät, el parque junto al zoo y la Potsdamer Platz, donde hicimos una de nuestras paradas culinarias para probar las Bratwürst.
Las otras paradas gastronómicas (casi todas de paso por la calle) fueron los Pretzels y los berliners... Todo riquísimo, y baratísimo -a pesar de que tengo el baremo danés ya metido en el coco, creo que es barato hasta comparado con España-. Mención especial al restaurante Vietnamita que Carlos encontró para hacer la cena de nochevieja, con la inestimable colaboración no tenida en cuenta de Roberto (se que suena raro, pero es lo que pasó). El muro y su fantasma (han puesto una doble hilera de adoquines donde antiguamente pasaba el muro, encadenándose con las partes que aún se conservan en pie, ya no muchas...) estuvieron muy presentes en casi toda mi primera parte del viaje-turismo, así como multitud de osos de colores en diversas posturas que encontraba por doquier.
A media mañana, cuando no podía con mi alma, fui a buscar a los becarios que llegaban a la Ostbahnhof desde Varsovia, y conseguí echar una cabezadita de media hora en un banco de la estación (más que en todo el viaje de ida, véase post anterior). Una vez con ellos, paseamos involuntariamente -digamos que por aquel entonces el alemán de Roberto estaba "calentando motores"- por la parte más larga de muro que aún se conserva, antes de llegar a dejar el equipaje en el hostal y tomar posesión de la habitación, ya que a las 6 de la mañana me habían dicho que, evidentemente, no podía hacerlo todavía. La habitación constaba de cuatro literas de dos alturas y un baño. Rudimentario pero suficiente.

Fuimos a reunirnos con el resto de la expedición Varsoviana a Alexanderplatz (se van a ir repitiendo sitios, pero es que desde las 6 de la mañana hasta las 12 o 13h. dió para mucho...) donde estuvimos dando más vueltas que una peonza bajo la lluvia para al final contactar y determinar que ese "contacto" no iba finalmente a producirse. Gracias a Dios, Carlos ya estaba en posición de "listos", y propuso (¿cómo lo hacían antes de tener móviles?) ir a la "posiblemente mejor hamburguesería de Berlín". Con tamaña presentación, ¿quién podría resistirse?. Roberto se empeñó en seguir practicando su alemán en el trayecto, aunque requirió de los sabios consejos de selección de "targets" a quien formular las preguntas de un servidor ( ;-) ).

Una vez allí conocimos a una pareja de amigos de Carlos que, todo hay que decirlo, aparte de ser gente estupenda, completaron magníficamente nuestras lagunas de preparación de esta parte del viaje: la recomendación de la hamburguesería y de la crepería del postre fueron obra de Jana, y tengo que decir que chapeau a ambos sitios en cuanto a calidad-precio. Tras la cena, a instancias suyas también, hicimos una visita a los almacenes KaDeWe (había más gente que en una manifestación) y nos reunimos -ahora si- con el resto de la expedición en los alrededores de Gedächtniskirche (bien corregido porque yo pensé que era la Catedral... y NO) -que está como la dejaron los bombardeos de la segunda guerra mundial- y que a su vez estaba rodeada de puestecillos donde se podía comprar desde vino caliente (Glückwein aus Amaretto) hasta Pretzels de chocolate con topings de colores, entre tiendas en plan mercadillo de la Puerta del Sol. Allí Roberto, en voluntariosa defensa de la camiseta del Vicálvaro F.C., cogió el catarro que hoy exhibe en Varsovia. Espero que esa foto llegue pronto, que creo que estaba en la máquina de Pablo.
Si a este pretzel cubierto de chocolate, le poneis unos toppings de colores, se parece mucho al que comimos. Está blandito por dentro, y según dice Carlos, cuando lo sirven caliente mejora muchíiiisimo (habrá que volver a probarlos calientes, ¡qué se le va a hacer!).
Foto Pretzel
La cena fue en un típico local de Kebaps, pegaditos a una máquina tragaperras, junto al Zoologischer Garten y cuya conversación acabó girando en torno al ICEX, para que luego no digan que los becarios sólo hablan de fiestas. Carlos esa tarde compró las entradas que cotizaban al alza (en pocas horas cambiaban los precios de las mismas entradas, en plan acciones de bolsa).

Yo reconozco que tras el avituallamiento alcohólico y transporte al hostal, a eso de la 1.30h. cuando el resto del minigrupo (Pablo, Carlos y Roberto) iba al encuentro de otro grupo (ya ni se quiénes eran), yo esquivé la mayor y me quedé planchando la oreja, que de no haber dormido en el viaje, y que al día siguiente la noche prometía, había que guardar fuerzas.
La mañana siguiente vio amanecer unos becarios que se levantaron algo tarde, y llegaron (obviamente) también algo tarde (y sin desayunar, lo que dió pié a probar los Pfannkuchen) a la cita del Checkpoint Charlie.
Este Pfannkuchen (Berliner para los guiris como yo) se parece al mío: son unos bollos como de donut pero sin agujero, y rellenos de crema que estallan (¡y vaya si lo hacen!) cuando los muerdes. Están de muerte y se pueden comprar por 1 EUR en las pastelerías de la zona turística.
Foto Pfannkuchen
A partir de ahí algo de turismo juntos, hasta que llegó el momento de dormir algo de siesta para aguantar la fiesta. El restaurante vietnamita al que llegamos para la cena de Nochevieja gracias a Carlos (y a la inestimable y nunca bien ponderada ayuda ignorada de Roberto), nos dio una magnífica cena con entrantes, un plato para cada uno, que en general estaban llenos de noodles de arroz, por un precio muy razonable. Luego partimos hacia la Puerta de Brandeburgo, que acabó siendo la puerta del Palacio de Congresos junto al Bundestag (todo queda a tiro de catapulta), y que fue un sitio magnífico para ver la exhibición pirotécnica del cambio de año. Tras unas uvas turcas y bastante frío, se produjo una escisión temporal del grupo llevó una parte a la fiesta (Silvesterparty in der Kulturbrauerei) y a Isa & Jaime, Roberto, Pablo, Carlos y a mi al escenario del Nokia New Year´s Eve 2007 donde música en directo -matizaciones si preguntáis a Carlos por este punto- (cuando llegamos estaban tocando Scissor Sisters) y "pinchada normal" bajo la lluvia amenizaron unas horas hasta que decidimos pasadas las 3 que ya era hora de ir a la fiesta de pago. Por cierto, que no se me olvide. Los que le conozcáis es un buen día para preguntar a Roberto por sus agujetas en los brazos, debido a que él y Carlos hicieron de buenos samaritanos con una borracha que iba tan mal que tuvieron que cargar con ella hasta la estación de tren. El sitio era un grupo cerrado de salas, en las que pinchaban música o tocaban música en directo, divididas temáticamente. Habría unas 15 salas, más o menos, con alguna carpa fuera que también pinchaban, aunque la temperatura no invitaba en absoluto a permanecer allí. Mis rodillas dijeron basta pasadas las 5.30h aunque no reuní fuerzas para marcharme, así que gracias a la ayuda de Carlos (Gracias, Carlos) fui consiguiendo asientos donde ir aguantando hasta que pasadas las 7 volvimos al albergue.

A las 9.30h sonó mi despertador y recogí todo lo más en silencio que pude, saliendo sin hacer mucho ruido para dejar dormir a la troupe. Me hubiera gustado despedirme, pero es muy probable que en lugar de abrazos me hubieran despedido a puñetazos, así que espero volver a verles pronto para arreglar este punto.

En resumen, es de destacar el buen rollito que se respiraba por Berlín, los precios (insisto que esto hay que mirarlo con mi cristal de precios en Dinamarca), la acogida de la gente (preguntas por la calle a la gente y son muy agradables, incluso cuando te dicen que no entienden ni palabra de inglés -más o menos lo mismo que de mi alemán, no vayáis a pensar-), el clima (recordad mi punto de vista: entre 0 y 6 grados y sólo un día con lluvia... ¡qué es eso para un danés!), los croissants recién hechos en el metro...

Me ha encantado ver de nuevo a Carlos, Roberto e Isa, y haber conocido a Pablo, María J. y Alexandra -núcleo duro del viaje- y hemos echado de menos a Jacobo y Lupe (incluso a Jaime, o su primo heavy, la versión que sea que esté vigente ahora), y en general a todos los demás. Un abrazo muy fuerte para los ICEX, otro igual de fuerte para los no-ICEX (¿Desde cuándo se dividen mis amigos así? Esto tiene que cambiar...) y espero ver a más gente la próxima quedada de la 'Europe-connection'.

Este es el minigrupo de la habitación 121. Faltan Isa y Jaime, pero es que cuando ellos llegaron ya no me quedaba ni batería ni hueco en la tarjeta. ¡Espero que me manden pronto las fotos donde ellos si salen!

De izq a dch: Carlos, yo, Roberto y Pablo


Y este es el "Núcleo duro"
De izq a dch: Yo, Carlos, Alex, Pablo, Rosa, María J. y Roberto.

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1 Comments:

Blogger Maria said...

el placer fue nuestro! te esperamos en varsovia!!

10:15 a. m.  

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